Si bien en los capítulos anteriores hacia referencia a una reciente escapada gastronómica, en este caso debo comentar un restaurante atemporal, fuera de ruta y por tanto repetible en la medida de lo posible. Sin duda en estos momentos mi restaurante favorito.
Como tantas otras cosas, conocí por primera vez este restaurante atendiendo una acertada recomendación con motivo de una visita que realicé a la ciudad de Burgos. El restaurante se llama Casa Ojeda, que como digo se encuentra en Burgos, una ciudad que por otra parte considero de las más adecuadas gastronómicamente hablando (sobre todo si hacemos un balance calidad/precio).
Casa Ojeda se encuentra en el centro de Burgos desde hace casi un siglo y desde entonces han sabido elaborar una de sus especialidades: el cordero lechal asado al horno de leña.
Hoy en día cuenta con una elaboradísima carta de exquisitos platos de alta cocina conjugada con cocina tradicional (el cordero, la morcilla de Burgos…) donde podemos deleitarnos con sus sabrosas ensaladas de perdiz o de colas de cangrejo y sus fabulosos postres. Cuenta con un servicio EXCEPCIONAL con mayúsculas, una completísima carta de vinos y un ambiente tremendamente acogedor. Como ya he dicho, en estos momentos es el primero de mi lista.











