Ayer tuve la ocasión de observar un completísimo listado de documentos word compartidos dentro de una carpeta de nombre “Contratos” mientras esperaba la salida de mi avión en el aeropuerto de Barajas. Y justo la noche anterior en la habitación de mi hotel tuve acceso (sin necesidad de hackear, destripar weps ni nada de eso) a la configuración de los puntos de acceso inalámbricos que daban servicio a las personas alojadas en el Hotel.



Señores, lo de las Wifi es de verguenza. Es un escándalo. Una cosa es que alguien monte una Wifi, le ponga una clave Wep, que es el mecanismo que proporciona el estandar para “securizar” la wifi, y que por mala construcción tecnológica dicha clave pueda ser obtenida por mecanismos que dominan un sobconjunto de la población con conocimientos tecnológicos ligeramente “avanzados”. Pero lo que ya no es de recibo es que cafeterías y churrerías diversas ofrezcan servicios Wifi, sin cifrar, sin clave alguna a los que los incautos viandantes se conectan (que ni siquiera les proporcionan salida a internet) dejando al descubierto sus más preciados documentos bajo nombres como “contratos”, “documentos C”, “importante” o similar.
Existe una ignorancia social inmensa en materia de seguridad; y esto es algo que parece que no preocupa a nadie…









