Hogar Digital II: Confort

Hace bastante tiempo escribí una primera introducción acerca de los diferentes elementos que componen lo que podemos entender por “hogar digital”. Una de las capas que analizábamos era la dedicada al confort, o dicho de otro modo, aquella en la que intervienen los distintos componentes encaminados a lograr un clima, iluminación y entorno confortable dentro de nuestro hogar. Quizás en este apartado, uno de los puntos clave sea la climatización y por tanto, como elementos de control y monitorización los termostatos digitales. Como vimos, la clave de esta capa es conseguir una red (bien sea una red ip, u otra de tipo domótica) con su interface correspondiente que nos permita monitorizar y controlar cuestiones como la temperatura de nuestro hogar.

Llevo bastante tiempo intentando localizar un termostato digital con interfaz de red, en concreto con interfaz wifi, y de esta forma evitar cablear una zona un tanto complicada en mi casa. El caso es que hasta hace muy poco no he conseguido encontrar nada que se adapte a mis necesidades, además lo he tenido que buscar en USA dado que en Europa no venden nada parecido.

El artefacto que he encontrado es el termostato Filtrete 3M 50, un termostato digital Wifi con funciones de control para sistemas HVAC, que permite por tanto controlar caldera, ventilación y aire acondicionado todo desde una única unidad. El aparato lo encontré en eBay, y a las 2 semanas me ha llegado perfectamente con un coste aproximado de 90 euros, portes incluidos.

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Ahora vienen los problemas y las soluciones:

Primer problema: el 3M50 no funciona con el sistema de calefacción europeo.

Los sistemas de control de climatización americanos se basan en contactos de milivoltios o contactos de baja potencia (24v), en mi edificio, el sistema de calefacción centralizada se basa en contactos de 220V ac que si los conectamos al termostato lo pueden “achicharrar”.

Solución para esto: montar un relé a modo de puente de forma que el termostato accione nuestro relé y este sea capaz de accionar los contactos de 220vac. Podemos utilizar para esto un relé sencillo con fuente de 12vdc y contactos a 220v.

Segundo problmea: el 3M50 necesita alimentación para el uso de funciones wifi.

En este caso, los sistemas americanos de 24v permiten alimentar el propio termostato, pero no hay problema, dado que podemos utilizar un transformador externo. En la documentación aparece que es válido cualquier transformador de entre 12 a 24v, en continua o alterna sin importar la polaridad.
Para esto podemos utilizar un transformador común de 12vdc, de forma que nos sirva también para accionar nuestro relé puente.

Si vamos a la documentación del termostato, la conexión debe ser por tanto, alimentación C y RH, contactos de caldera RH y W. Conectamos por tanto el transformador a C y RH y conectamos a nuestro relé C y W, de forma que cuando se accione el termostato, conectará RH con W y tendremos los 12v en el relé que a su vez accionará la caldera. Conectaremos por ultimo la caldera a común y NO (normalmente abierto). El diagrama queda como sigue:

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Tercer problema: 3M50 no funciona con 12vdc

A pesar de lo que dice la documentación, con 12vdc no es suficiente para el correcto funcionamiento de los elementos wifi. Al parecer el termostato funciona bien en el rango de 17-24vdc o 12-24vac, es decir con 12v debería tener alimentación en alterna.

Solución: he utilizado un transformador de 18v en lugar de uno de 12, pero ahora se me crea un último problema a solucionar, mi relé es de 12vdc.

Cuarto problema: accionar un relé de 12vdc con 18vdc, es decir, bajar la tensión de 18 a 12 vdc

Para esto recurrimos a nuestros conocimientos elementales de electrónica, y la famosa fórmula V=R*I. Sabemos que nuestro circuito se alimenta de 18v, conociendo la intensidad que circula por el mismo, podemos colocar una resistencia en serie al relé sobre la que caigan 6v de tensión y por tanto, dejar una diferencia de potencial de 12v en el relé.

Recurrimos a la documentación del relé “datasheet” y obtenemos que el relé disipa una potencia de 400mw. Como conocemos la otra famosa fórmula W=V*I, 0,4=12*I, por tanto, la intensidad que circule por el circuito será de unos 33 mA y en consecuencia, la resistencia que debemos colocar en serie será de R=V/I, R=6/0,033, es decir unos 180 Ohmnios.

Tenía varias resistencias en casa, pero ninguna de 180 Ohmnios, pero con algún otro cálculo, colocando resistencias en serie y paralelo y utilizando un polímetro para verificar, obtengo 180Ohms. clavados. El circuito del relé queda finalmente de la siguiente manera:

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Y las conexiones con el termostato así:

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A partir de ahora, solo queda configurar la wifi y activar las funciones de acceso remoto, que permiten entre otras cosas poder controlar mi calefacción desde el móvil a través de internet en todo momento.

El coste total de la solución ha sido inferior a 100 euros, lo más parecido que he encontrado en comercios nacionales son termostatos con acceso gsm de unos 300 euros más el coste de la linea dedicada y con un número de funciones y capacidad de integración mucho menor.

 

Satellite Sniffing

Muchos de vosotros conocéis diferentes técnicas y herramientas encaminadas a interceptar tráfico de red, ya sea cableado o inalámbrico.

En el tiempo en el que las redes de cable no eran conmutadas y todo el tráfico pasaba por todos los equipos (me están viniendo a la mente aquellas redes coaxiales) , era relativamente sencillo poner la tarjeta de red en “modo promiscuo” y utilizar una pequeña herramienta analizadora (sniffer) para capturar tramas y paquetes de datos, de los que nos quedábamos con los que nos interesaban. Existen hoy en día herramientas muy buenas para este propósito como wireshark (antiguo ethereal) que constituye un excelente analizador de Red.

Afortunadamente esto se solvento (sin entrar en temas de envenenamiento de tablas ARP) con la incorporación de conmutadores en lugar de simples hubs.

Con el mundo wifi, volvemos al escenario en el que todo el tráfico pasa por todas partes y de nuevo,  si la wifi no está convenientemente protegida, somos capaces de utilizar herramientas que capturen tramas y paquetes de datos para posteriormente analizarlos. (ya hemos hablado de commview anterioremente).

Hay algo que es menos conocido (también por ser menos habitual) que son las redes de datos por satélite. De nuevo en esta ocasión, aunque no lo veamos, las ondas de satélite llegan a todas partes, y basta con que tengamos una antena y su interfaz correspondiente para que todas esas ondas se transformen en tramas y paquetes de datos que podemos analizar en un ordenador.

Hace tiempo, cuando la Banda Ancha no llegaba a mi casa, me di de alta en el servicio de Internet por Satélite de Netsystem y tuve la ocasión de experimentar con el análisis de tráfico de satélite.

Para poder realizar la captura únicamente es necesario disponer del interfaz de red adecuado (una tarjeta de satélite como las technisat SkyStar) , y una parabólica convenientemente orientada. Desde ese momento, nuestro PC es capaz de recibir todo lo que emita el satélite a través de los transponders que seleccionemos.

Technisat SkyStar

Lo siguiente es utilizar el software adecuado, como el SkyGrabber, o ethersnoop o cualquier otro que nos permita analizar la información que llega al interfaz de red.

He de decir que dicho método dejó de ser válido para muchos proveedores de internet ya que comenzaron a crear vpns con sus usuarios, con lo que el tráfico viajaba cifrado. Sin embargo, durante mucho tiempo se podía observar todas las conexiones, navegación, etc, de miles de usuarios de estos servicios. Era como estar conectado a una gigantesca red sin ningún tipo de seguridad.

 

 

 

Gin Tonic perfecto y el azar que se convierte en magia

El pasado viernes viajamos a Bilbao, Stefan Dohr y el koncertstuck de Schumman tuvieron la culpa. También Bruckner con la séptima pero esto ya era accesorio aunque complemento perfecto. Günter Neuhold a la batuta y Markus Tomasi como concertino. El espectáculo, glorioso y con las imprecisiones anecdóticas y necesarias del directo ideal; que por algo no estamos escuchando un disco compacto.

Salvado el pretexto del viaje, tocaba chuletón. El caso es que dimos alguna vuelta en su busca, incluso preguntamos a personajes de apariencia poco autóctona, y como era de esperar no supieron indicarnos lugar alguno en la zona. En apenas 10 minutos de caminata, aparece delante de nuestras narices el lugar perfecto en el sitio perfecto, a dos minutos del hotel donde nos alojamos. Anotemos la primera casualidad.

El sitio se percibía ideal, algo lleno, pero en los 10 minutos que tardamos en tomar una caña, nos preparan la mesa y antes de pasar a sentarnos, observamos a Günter y Markus en el local, en plena efervescencia post concierto, poniéndose morados de tapas y vinos, como si no hubiese mañana. Anotemos la segunda casualidad.

Nos sentamos, ordenamos nuestra comanda, a base de ensalada de bacalao (fabulosa) y chuleta de kilo y medio. Nos sirven el aperitivo mientras somos observados sigilosamente por los comensales de al lado, dos señoras extranjeras que ya estaban pidiendo la cuenta. La mesa estaba bastante pegada y se prestaba a cierta indiscreción. Pagan, se marchan y vienen los siguientes: Günter y Markus. De pronto nos encontramos a mitad de la ensalada casi compartiendo mesa con el director y el concertino del motivo de nuestro viaje. Anotemos la tercera casualidad.

A partir de ahí, comenzamos una interesantísima tertulia con nuestros vecinos de mesa un plus inestimable e inimaginable. Planificas un viaje para asistir a un evento de sumo interés y acabas cenando con los protagonistas del mismo. Fabuloso. Tras los postres nos despedimos cordialmente y cada mochuelo a su olivo.

Camino al hotel, sin saberlo ni buscarlo, pasamos de largo por lo que parece un pequeño bar. No tenemos prisa, ¿Por qué no un Gin Tonic antes de ir a dormir? Venga, demos la vuelta y entremos.

Cruzamos esa pequeña puerta que al estilo del armario de Narnia nos da paso a un lugar fascinante: tapicería, sofás de cuero, una barra vintage, iluminación y música formidables (Sting, U2 …) al volumen ideal, y en la barra, ¡Oh cielos! Cuento 10 tipos diferentes de ginebras premiun, cestas de cítricos, tónicas diversas, ¡Magnífico! acabamos de llegar al paraíso del Gin Tonic. Anotemos la cuarta casualidad.

Tomamos el primero, Hayman’s y Fever tree, dulce, distinto y estupendo. A punto de marcharnos tenemos la ocasión de hablar con otro camarero, comentamos algunos detalles de la preparación del Gintonic como la personalización de aromas mediante procesos de ahumado y otras sutilezas. Nos cuenta que ha sido campeón de España preparando este combinado y no se muy bien por qué extraña razón, se siente retado. ¿Por qué no nos preparas uno de campeonato? Hecho.

Despliega todo su arsenal, como si de una competición se tratara, botellitas de microdestilados, cardamomo, pomelo rosa, ginebra Raffles, tónica 1724, doble twist de limón verde. Fuera de toda programación, asistimos al segundo espectáculo del día, otra obra maestra de la que dimos buena cuenta, apreciando su evolución a cada trago. El combinado más fabuloso que he tenido ocasión de degustar en toda mi vida.

Ese viernes fue el viernes de las cuatro casualidades, del azar que acaba convirtiendo en magia cada uno de los minutos, desde que tomamos asiento en el Euskalduna hasta que cruzamos la puerta del hotel.

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La foto tomada en ese mismo momento, en el bar Sir Wiston Churchill de Bilbao, con el combinado con el que, en un derroche de profesionalidad irrefrenable, Alberto Canales nos deleito.

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